Biblioteca Popular José A. Guisasola

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Como ustedes saben, la Luna es una señora redonda, monda, oronda y lironda, que está siempre sentada en el cielo.

Y también habrán pensado muchas veces: ¿La Luna no se aburre allá arriba, tan sentada?

Ahora que los hombres ya van a visitarla a ella ¿No se le habrá ocurrido nunca jugar a las visitas con nosotros?

Podríamos hacerla saltar, botar y rodar como una pelota blanca.

Pues bien, yo les contaré un secreto, pero no lo repitan a nadie: hace mucho, mucho tiempo, cuando la Luna era chiquita, bajaba a la Tierra todos los lunes. Sí, venía a jugar y hacer travesuras.

Y bajaba sin permiso del Sol, que se quedaba allá arriba sentado en su trono, muerto de calor, mirándola de reojo muy enojado.

Y la Luna chiquita se divertía mucho aquí en la Tierra.

Jugaba con los gatos, los chicos, las mariposas y las ovejas. Se bañaba en los arroyos y rodaba por los toboganes. Se caía de las hamacas y botaba por las calesitas. Pero un lunes… un lunes le pasó un accidente, pobre la Luna, y desde entonces no quiso volver más a la Tierra.

Se quedó sentada en el cielo para siempre, redonda, monda, oronda y lironda, repitiendo una triste canción que dice:

No, no, no
a la Tierra no vuelvo yo
que una Vaca me lamió
y eso sí que no me gustó,
no, no, no.

Y ahora les contaré, en secreto, qué le pasó a la Luna cuando bajó a la Tierra hace muchos, muchos años, por última vez.

Resulta que vino rodando por el cielo, como todos los lunes. Aterrizó en un campito verde lleno de flores y mariposas. El Sol brillaba fuerte, de puro enojado que estaba con la escapada de la Luna. Como se había agachado para mirarla mejor, hacía mucho calor.

La Luna se bañó en el arroyo para refrescarse y después se sentó en el pastito muy tranquila cuando, como todos los lunes, se le acercaron sus amigos: chicos, sapos, ovejas, mariposas y grillos. Se pusieron todos a jugar, y la Luna rodaba de aquí para allá, de allá para aquí, riendo en jajajá y riendo en jijijí.

Jugaron a la escondida, a la mancha venenosa, al Martín Pescador… bailaron la rancherita y el pericón, hasta que por fin los chicos tuvieron que irse al colegio, las ovejas a almorzar, los grillos a cantar y las mariposas a mariposear.

La Luna se quedó sola y, como estaba muy cansada de tanto brincar, decidió dormir una siestita.

Durmió un rato muy largo.

Cuando se despertó, el Sol ya estaba resbalando por el horizonte, sin dejar de mirar de reojo y con las cejas arrugadas como si fueran dos ciempiés.

Al despertarse, la Luna sintió algo muy raro en la cabeza. Una cosa áspera, caliente y húmeda la acariciaba torpemente.

—¿Pero qué es esto? —gritó la Luna asustada.

Y se encontró con los ojos tontos y vacunos de una Vaca que la estaba lamiendo entusiasmada.


La Luna se tocó la cabezota y notó con horror que le faltaba un buen pedazo.

La Vaca a todo esto se relamía.

—¡Pero qué barbaridad! —le dijo la Luna—. ¡Me has estado lamiendo durante toda la siesta con esa lengua grandota y de papel de lija! ¿No te da vergüenza, Vaca vacuna?

La pobre Vaca se disculpó diciendo:

—Tunúus rucu gustu u sul, u cumu u mú mu gustu muchu lu sul…

(Las vacas hablan solamente con la U, de modo que esto, traducido del vacuno al castellano, quiere decir: “Tenías rico gusto a sal, y como a mí me gusta mucho la sal…”)

Y la pobre Luna se puso a llorar.

—¡Ahora sí que el Sol me va a retar, y con toda razón, porque ya no soy redonda, monda, oronda y lironda, me falta un pedazo, parezco un huevo!...

La Luna lloraba frotándose tristemente el pedazo de cabeza que le faltaba.

A todo esto, la Vaca se relamía, y como única palabra de consuelo y disculpa, decía atentamente:

—Muuuuu.

El Sol se tapó con una nube y desapareció, para no seguir presenciando tamaña calamidad.

La Luna, tristísima, se volvió al cielo, donde algunas veces, cuando se da vuelta un poquito, ustedes le podrán ver el buen pedazo de Luna que le gastó la Vaca con su lengua de lija.

Por eso ahora la Luna prefiere no bajar más a la Tierra, y se queda sentada en el cielo todas las noches, repitiendo esa triste canción que dice:

No, no, no
a la Tierra no vuelvo yo
que una Vaca me lamió
y eso sí que no me gustó,
no, no, no.

Y a las tres, a las dos, y a la una,
se acabó el cuento de la Luna.


FIN


María Elena Walsh © Herederos de María Elena Walsh
c/o Schavelzon Graham Agencia Literaria www.schavelzongraham.com

Ilustraciones: Sandra Lavandeira
http://sandralavandeira.blogspot.com/



Cuentopos de Gulubú / María Elena WALSH
Ilustraciones: Sandra Lavandeira
Editorial: ALFAGUARA
A partir de 7 años


Contenido:

Murrungato del zapato
La Plapla
Historia de una princesa, su papá y el Príncipe Kinoto Fukasuka
El enanito y las siete Blancanieves
Capítulo 128
Don Fresquete
Y aquí se cuenta la maravillosa historia del Gatopato y la Princesa Monilda
Piu piripiú
Y aquí me pongo a contar un cuento polar
Martín Pescador y el delfín domador
Capítulo 3
El paquete de Osofete
La luna y la vaca
La regadera misteriosa
Papalina, la tortuga con verruga
Historia del domingo siete
La obra de María Elena Walsh

María Elena Walsh © Herederos de María Elena Walsh
c/o Schavelzon Graham Agencia Literaria www.schavelzongraham.com



Pizarrita pizarrón - Prácticas del Lenguaje 3 - Aique Grupo Editor



María Elena Walsh © Herederos de María Elena Walsh
c/o Schavelzon Graham Agencia Literaria www.schavelzongraham.com


Visto y leído en:

Pizarrita pizarrón - Prácticas del Lenguaje 3 - Aique Grupo Editor
https://issuu.com/aiquegrupoeditor/docs/pizza_lengua_3

Sala Celeste - El blog de los nenes de sala celeste del Jardín del Hogar San Rafael
https://salaceleste.wordpress.com/2013/10/03/la-vaca-y-la-luna/
Página: Sueña un sueño lindo - Cuentos para Dormir
https://www.facebook.com/1033812450069441/photos/a.1033893030061383/1116050898512262/






Una vez, en el bosque de Gulubú, apareció un Gatopato.

¿Cómo era?

Bueno, con pico de pato y cola de gato. Con un poco de plumas y otro poco de pelo. Y tenía cuatro patas, pero en las cuatro calzaba zapatones de pato.

¿Y cómo hablaba?

Lunes, miércoles y viernes decía miau.

Martes, jueves y sábados decía cuac.

¿Y los domingos?

Los domingos, el pobre Gatopato se quedaba turulato sin saber qué decir.

Una mañana calurosa tuvo ganas de darse un baño y fue hasta la laguna de Gulubú.




Toda la patería lo recibió indignada.

—¿Qué es esto? —decían los patos—, ¿un pato con cola de gato?

Y como era lunes, el Gatopato contestó miau.

¡Imagínense!

¿Se imaginaron?

Los patos se reunieron en patota y le pidieron amablemente que se marchara, porque los gatos suelen dañar a los patitos.

Y el pobre Gatopato se fue muy callado, porque si protestaba le iba a salir otro miau.

Caminó hasta un rincón del bosque donde todos los gatos estaban en asamblea de ronrón, al solcito.

Y como el Gatopato los saludó diciendo miau, lo dejaron estar un rato con ellos, pero sin dejar de mirarlo fijamente y con desconfianza.

El pobre Gatopato se sintió muy incómodo entre gente tan distinguida.

Muchos días pasó el pobre completamente turulato y llorando a cada rato adentro de un zapato.

Hasta que una tarde pasó por el bosque la Princesa Monilda, toda vestida de organdí, y lo vio, llorando sin consuelo, a la sombra de un maní.

—¡Qué precioso Gatopato! —dijo la Princesa.

—¿De veras te parezco lindo, Princesa? —preguntó el Gatopato ilusionado.




—¡Precioso, ya te dije! —contestó la Princesa.

—Sin embargo, aquí en el bosque nadie me quiere —se lamentó el Gatopato.

—Si quieres, yo te puedo querer —le dijo la Princesa cariñosa.

—Sí, quiero que me quieras —dijo el Gatopato—, siempre que tú quieras que yo quiera que me quieras, Princesa.

—Yo sí que quiero que quieras que yo te quiera —respondió la Princesa.

—¡Qué suerte! —dijo el Gatopato.

—Hacía años que quería tener un Gatopato en palacio —dijo la Princesa.

Y lo alzó delicadamente, le hizo mimos y se lo llevó a palacio, donde el Gatopato jugó, trabajó, estudió y finalmente se casó con una sabia Gatapata.

La Princesa cuidó a toda la familia Gatipatil, dándoles todos los días una rica papilla de tapioca con crema Chantilly.

Y todos vivieron felices hasta la edad de 99 años y pico.


Y de este modo tan grato
se acaba el cuento del Gatopato.




FIN


María Elena Walsh © Herederos de María Elena Walsh
c/o Schavelzon Graham Agencia Literaria www.schavelzongraham.com



Cuentopos de Gulubú / María Elena WALSH
Ilustraciones: Sandra Lavandeira
Editorial: ALFAGUARA
A partir de 7 años



Contenido:

Murrungato del zapato
La Plapla
Historia de una princesa, su papá y el Príncipe Kinoto Fukasuka
El enanito y las siete Blancanieves
Capítulo 128
Don Fresquete
Y aquí se cuenta la maravillosa historia del Gatopato y la Princesa Monilda
Piu piripiú
Y aquí me pongo a contar un cuento polar
Martín Pescador y el delfín domador
Capítulo 3
El paquete de Osofete
La luna y la vaca
La regadera misteriosa
Papalina, la tortuga con verruga
Historia del domingo siete
La obra de María Elena Walsh



Vení que leemos en 1º - Antología - Editorial Puerto de Palos



© Herederos de María Elena Walsh
c/o Schavelzon Graham Agencia Literaria www.schavelzongraham.com
© Editorial Puerto de Palos S.A.



Mi Mochila Digital. Serie Mi lugar en 1º. Prácticas del lenguaje, Cap. 5



© Herederos de María Elena Walsh
c/o Schavelzon Graham Agencia Literaria www.schavelzongraham.com
© EDIBA S.R.L.


Fuentes consultadas:

Vení que leemos en 1º - Antología - Editorial Puerto de Palos
http://novedades2020.com/primer-ciclo/veniqueleemos.php
http://novedades2020.com/libros/ciclo1/veniqueleemos1antologia/

Mi Mochila Digital. Serie Mi lugar en 1º. Prácticas del lenguaje, Cap. 5
http://mimochiladigital.com.ar/index.php
http://mimochiladigital.com.ar/mi-lugar/
http://mimochiladigital.com.ar/mi-lugar/pdf/1-Lenguaje/Cap5.pdf


Blog: habíaunaveztruzApuntes, de Lorena Udler. Rosario, Argentina
https://udlerlorena.wordpress.com/2020/04/27/y-aqui-se-cuenta-la-maravillosa-historia-del-gatopato-y-la-princesa-monilda-de-maria-elena-walsh/
5 Primaria Siglo XXI
https://5primariasigloxxi.files.wordpress.com/2014/12/cuentopos-de-gulubc3ba.pdf
Sueña un sueño lindo - Cuentos para Dormir
https://www.facebook.com/1033812450069441/photos/y-aqu%C3%AD-se-cuenta-la-maravillosa-historia-del-gatopato-y-la-princesa-monilda-mari/1058526820931337/

Cuento» La Plapla


Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas “emes”, orejudas “eles” y elegantísimas “zetas”.

De pronto vio algo muy raro sobre el papel.


—¿Qué es esto?, se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.

Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.

Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.

Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.

Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:

—¡Ay!

Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos y ya van tres.

Pegando la nariz al papel preguntó:

—¿Quién es usted, señorita?

Y la letra caminadora contestó:

—Soy una Plapla.

—¿Una Plapla?, preguntó Felipito asustadísimo, ¿qué es eso?

—¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.

—Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.

—Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.

—¿Y qué hago con la Plapla?

—Mirarla.

—Sí, la estoy mirando pero... ¿y después?

—Después, nada.

Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.

Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a la maestra, gritando entusiasmado:

—¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!

La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco.

Pero no.

Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.


Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.

Ese día nadie estudió.

Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primer grado, se dedicaron a contemplar a la Plapla.


Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el abecedario.

Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.

Qué le vamos a hacer, así es la vida.

Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?



FIN ✿◕‿◕✿


© María Elena Walsh.
c/o Guillermo Schavelzon & Asociados. Agencia Literaria.
www.schavelzon.com




¡CUÁNTO CUENTO!
Autora: María Elena Walsh
Ilustraciones de Jorge Cuello
ALFAGUARA



Este libro incluye siete cuentos consagrados de María Elena Walsh a los que se suman dos nuevos: el relato de cómo un pequeño ovillo llevó el agua y, con ella, la alegría a una familia, y los divertidos sucesos ocurridos en la Nimedia Antigua, que se entretejen alrededor de una sandía muy especial. Manuelita, Felipito Tacatún, la Plapla, la princesa Sukimuki y el príncipe, la sirena, el capitán, Bisa, el rey compás..., en ¡Cuánto cuento! vas a encontrar a tus personajes favoritos, a descubrir otros nuevos y a disfrutar de historias que están maravillosamente contadas.

http://www.schavelzon.com/libro/cuanto-cuento/





CUENTOPOS DE GULUBÚ
María Elena Walsh
Ilustraciones de Sandra Lavandeira
ALFAGUARA



Un libro de cuentos mágicos, insólitos y divertidísimos en los que cobran vida personajes que ya forman parte del imaginario infantil de nuestro país, como Felipito Tacatún, la plapla, Don Fresquete y Papalina y la tortuga con verruga. En Gulubú pasan cosas tan sorprendentes que cuando termines de leer este libro lo vas a querer empezar de nuevo.

http://www.schavelzon.com/libro/cuentopos-de-gulubu/



ÍNDICE:

Murrungato del zapato
La Plapla
Historia de una princesa, su papá y el Príncipe Kinoto Fukasuka
El enanito y las siete Blancanieves
Capítulo 128
Don Fresquete
Y aquí se cuenta la maravillosa historia del Gatopato y la Princesa Monilda
Piu piripiú
Y aquí me pongo a contar un cuento polar
Martín Pescador y el delfín domador
Capítulo 3
El paquete de Osofete
La luna y la vaca
La regadera misteriosa
Papalina, la tortuga con verruga
Historia del domingo siete
La obra de María Elena Walsh




Visto y leído en: El Libro de Lectura del Bicentenario –Educación Inicial
Ministerio de Educación de la Nación. Plan Nacional de Lectura 2010.
Ilustraciones: Jimena Tello / Paula de la Cruz



http://planlectura.educ.ar/


Fuentes consultadas:

Colegio Sagrado Corazón - Salta
http://sagradocorazonsalta.edu.ar/assets/cuentos-de-maria-elena-walsh.pdf

VISTO EN: ¡PUROS CUENTOS!
http://www.puroscuentos.com.ar/p/los-cuentos-de-maria-elena-walsh.html

Recordamos a la gran María Elena
http://planlectura.educ.ar/?p=1046

El libro de lectura del Bicentenario -Inicial (pdf)
http://planlectura.educ.ar/wp-content/uploads/2015/12/El-libro-de-lectura-del-Bicentenario-Inicial.pdf

María Elena Walsh - Libros - EDAIC Varela (Equipo Distrital de Alfabetización Inicial y Continua)

http://edaicvarela.blogspot.com/2013/02/el-libro-de-lectura-del-bicentenario_5769.html

"Argentina crece leyendo"
PROYECTO de LECTURA e INFORMÁTICA - 3º Etapa -


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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